Carta del Oberst Karl Decker (comandante de la Panzer-Brigade 10) dirigida al General de las Tropas Acorazadas Heinrich Eberbach con el fín de eludir responsabilidades de los malos resultados así como de las elevadísimas pérdidas sufridas por la Panzer-Brigade durante "Zitadelle". Decker acusa abiertamente al Oberst Hyazinth Graf Strachwitz, comandante del Panzerregiment "Großdeutschland" y comandante temporal de la Panzer-Brigade 10 durante la fase más caliente de las operaciones. Interesante, por no decir sorprendente, es la última frase del Oberst Decker en este escrito, que delata un desconocimiento total de la situación militar por la que atravesaba el Eje, ó bien simboliza una indiferencia fatal frente a la tragedia que se avecinaba.
Muy estimado General,

como había sido acordado y una vez que hemos finalizado nuestra primera série de combates, le informo sobre mis funciones aquí.

Mi ayudante y yo logramos incorporarnos en el último momento, mi estado mayor ha viajado hasta el 11.7; me alegré cuando pude disponer de él, pues el recurso con comandantes provisionales ha tenido consecuencias lamentables.

La Panzer-Brigade ha operado dentro de la "Großdeutschland"; el segundo regimiento ha sido el Panzer-Regiment "Großdeutschland" con 8 compañías de Panzer IV y Panzer III 'largo' así como una compañía Tiger. El comandante del regimiento era Graf Strachwitz, el "león acorazado" ("Panzer-Löwe"). La cooperación con él ha sido muy desagradable; durante el ataque no ha sido posible comunicarse con él por radio y ha operado de forma independiente. Hemos llegado al punto de que se me ordenó presentarme frente al General von Knobelsdorff (comandante general del XXXXVIII.Pz.Korps) para responsabilizarme por el no funcionamiento del estado mayor. Durante este tiempo Strachwitz asumió la dirección de la brigada y utilizó los Panther de una forma descabellada, con los resultados de continuos daños por minas así como, pues en ningún momento se ofreció protección a sus flancos, Panther destruidos por sus debiles laterales.

El 5.7. llevé a cabo un gran ataque con la brigada, si bien logramos avanzar unicamente hasta una elevación, detrás de la cual aparecieron a una distancia de 2.200 metros, sin tener consciencia de nuestros maravillosos cañones, 8 tanques "General Lee" que fueron incendiados mediante unos pocos disparos, quedando estos ardiendo como velas de un árbol de Navidad. Mi artillero era mi ayudante y él fué el responsable de la destrucción de uno de los 8 tanques. Al día siguiente tuvo lugar un ataque donde alcancé junto con 300 tanques la segunda posición del enemigo. Tras este exitoso ataque, donde sufrímos muy pocas bajas, como ya he comentado más arriba se me ordenó presentarme ante el General Knobelsdorff. Al regresar, cuatro días más tarde, el número de Panther operativos como consecuencia de acciones totalmente absurdas, se había reducido de los 206 con los que habíamos iniciado a solamente 12. El Major Lauchert estaba desesperado y aplaudió mi regreso. Las bajas personales habían sido tambien muy altas: solamente las bajas entre oficiales del regimiento Panther hasta ese momento era de 9 muertos y 19 heridos.

A partir de los dos regimientos creé dos batallones que representaban la masa de los tanques. El mismo día de mi regreso, sufriendo solamente dos pérdidas, 23 de nuestros tanques destruyeron 58 tanques enemigos, la mayoría T-34, así como 30 cañones anticarro. Las funciones que hemos asumido las hemos cumplido. Esta es la opinión de la "Großdeutschland", pero al parecer no la del comandante general. El Oberstleutnant Köhn, que ha dirigido aquí uno de los batallones, ya le habrá informado.

Lentamente voy incorporándome dentro de mi estado mayor; no disponemos de tiendas de campaña ó caravanas, por lo que no tenemos otra posibilidad que el vivir en los tanques, al aire libre ó en chozas ruinosas.

Generalmente puede decirse que, a pesar de que posee todavía problemas iniciales y de que su motor es todavía demasiado delicado, el Panther es un muy buen vehículo. A diferencia del Tiger no es por todos sus lados inmune a los cañones anticarro de 7,5 cm. Su cañón es formidable. El regimiento ha destruido hasta el momento 263 tanques, KW-I hasta los 3.000 metros y casi todos los T-34 a distancias de entre 1.500 - 2.000 metros. Le pido al General Eberbach que que me notifique cuando haya recibido el informe. Por lo demás por aquí todo bien, la vida aquí es muy agradable. Si por aquí todo está en orden a uno le puede dar igual lo que suceda en Sicilia.



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