Documento redactado el 22.02.1941 por el Generaloberst Erich Hoepner, comandante del recien creado 'Panzergruppe 4' y dirigido al O.K.H. y al Gen.St.d.H. Ausbild.Abt. donde se recopilan las experiencias vividas en los inviernos 39/40 y 40/41 y donde se hace referencia a las dificultades a las que las unidades acorazadas y motorizadas se enfrentan durante operaciones bajo condiciones invernales.
Durante el invierno 39 / 40 y gracias a la extraordinaria coincidencia de un muy duro invierno y las operaciones en masa del ejercito, pudieron ganarse muchas experiencias en las operaciones de unidades acorazadas y motorizadas. Gran parte de las dificultades acaecidas pueden atribuirse sin lugar a dudas a la falta de experiencia existente en operaciones invernales, si bien una parte de esos problemas han sido causados por la no idoneidad de los medios y el equipo a nuestra disposición para operar bajo esas condiciones.

Entretanto y dentro de lo posible, esas experiencias han sido analizadas y se han presentado soluciones. Las experiencias que han realizado las divisiones acorazadas en el invierno 40 / 41 durante marchas y ejercicios de entrenamiento adquieren de esta forma un sentido más genérico. Los resultados constatan que, durante el invierno, la capacidad operativa y las posibilidades de uso de las unidades motorizadas continúan siendo limitadas.

Creo que es necesario el reconocer de forma general este hecho y el asumir las conclusiones en forma de directivas. Para evitar varapalos y fracasos debido a falsas premisas, los jefes de todas las graduaciones de las Tropas Rápidas (Schnellen Verbänden) deben de poder extraer las necesarias conclusiones.

Se destacan las siguientes experiencias como las más importantes:
  1. Las congelaciones provocan un gran número de pérdidas personales. Especialmente los conductores de motocicletas se ven afectados, así por ejemplo en un periódo de doce horas se ha reducido a aproximadamente la mitad la fuerza de un pelotón de reconocimiento de motocicletas. A temperaturas inferiores a los -15° las motocicletas no pueden en la practica ser empleadas.

  2. La velocidad de marcha se vé drasticamente reducida. La media de velocidad de marcha se vé ademas afectada por las necesarias y frecuentes pausas que deben de realizarse para permitir que los agarrotados conductores puedan calentarse. Los conductores de motos y el personal de vehículos blindados sufren especialmente el frío.

  3. La transmision de mensajes, especialmente por radio, se vé muy afectada por el frío. Especialmente los radiotelegrafistas en vehículos de reconocimiento blindados (Pz.Sp-Wg.) así como en tanques (Pz-Kpf.Wg.) y posiciones blindadas de radio (gep-Funkstellen) sufren extraordinariamente por la radiación de frío de las masas de metal que les rodean y que afectan a la rapidez y precisión de la comunicación por radio, lo que provoca un gran aumento de los fallos. Al congelarse las antenas su alcance se reduce, reduciendo de esta forma su eficacia. Como ejemplo, durante un entrenamiento a distancias cortas y medias solamente se pudo operar, y con dificultades, con equipos de radio de 100 vatios. Debido a la reducción de la capacidad de las baterías la potencia de los transformadores se vé muy rapidamente reducida.

    Durante las operaciones de unidades motorizadas deben de tenerse en cuenta las dificiles circunstancias en la transmisión de mensajes, los largos tiempos en la transmisión de mensajes y ordenes así como la existencia de fallos durante su emisión.

  4. El tiempo necesario para lograr la disposición de marcha se alarga en horas. Esto es válido para la transición de la espera al combate así como durante las operaciones, durante la noche ó tras largas pausas durante la marcha. Los principales motivos son insuficiencias técnicas así como problemas en el arranque, por ejemplo rápido aumento de la viscosidad de los aceites para motores, especialmente de los aceites en las cajas de cambio y diferenciales así como en los cárter de dirección, rápido agotamiento de las baterías y consiguiente gran pérdida de tiempo al tener que ser remolcados los vehículos, interferencias y congelaciones debido a la condensación, necesidad de descongelar y calentar componentes de los vehículos con medios provisionales y finalmente el conocido, pero no por ello menos problemático, hecho del aumento de la viscosidad y la cristalización del gasóleo así como la coagulación de la gasolina de la que actualmente disponemos.

    Es cierto que una parte de estas dificultades pueden ser solucionadas ó bien sus efectos limitados mediante medidas preventivas. Ahora bien, requisito indispensable es el mejor nivel de formación tecnica. Ahora bien, ante el nivel de las actuales operaciones debe de contarse siempre con la progresiva disminución de los conocimientos técnicos medios y con ella un aumento del tiempo necesario para lograr la disposición de marcha en invierno.

  5. El número de pérdidas por problemas técnicos y averías así como por accidentes es desmesuradamente alto. Fallos técnicos provocados por el frío y por la nieve (formación de hielo en tuberías, baterías descargadas congeladas, segregación de los combustibles, formación de hielo en componentes de la dirección y del sistema de freno, fallos en el encendido y en los carburadores de motocicletas por nieve) se suman a los diferentes problemas y averías que se producen durante las operaciones normales así como las pérdidas causadas por las heladas. Las condiciones de funcionamiento más desfavorables (encendido en frío, insuficiencia de aceite al início del funcionamiento, remolque, temperatura de funcionamiento baja) suponen un superior desgaste y por consiguiente pérdidas prematuras (averías de cojinetes, fallos en los embragues). Las cifras de accidentes aumentan rapidamente pues los conductores no disponen generalmente de gran experiencia en la conducción bajo condiciones invernales. Es importante el tener en cuenta que muchas pequeñas averías que bajo condiciones normales serían reparadas sin gran pérdida de tiempo por los conductores ó por los servícios de mantenimiento y reparación (I-Dienste), debido a las difíciles condiciones de trabajo pueden convertirse en pérdidas totales.

  6. El uso de tanques debido al frío y la nieve se vé especialmente afectado. Los problemas de mantenimiento y reparación ya comentados afectan de una forma muy especial a los tanques, pues la accesibilidad a los componentes es más difícil y la cantidad de metal y aceite helados es mucho mayor. La posibilidad de remolque es en algunos casos imposible. La capacidad de cambiar de dirección y la conducción sobre carreteras heladas, debido a la falta de adherencia de las cadenas, se vé extremadamente reducida, llegando incluso a inmovilizar totalmente el vehículo. En el Pz.Kpf.Wg.35 (t) pueden producirse averías al helarse los órganos de dirección incluso durante la marcha. La capacidad todoterreno se vé reducida extraordinariamente, especialmente en pendientes. El en dependencia del terreno necesario montaje y demontaje de los tacos de nieve (Schneestollen) cuesta muchísimo tiempo. En terreno desconocido y debido a la imposibilidad de reconocer obstáculos cubiertos por la nieve hay que contar siempre con elevadas pérdidas por bloqueo y averías. Altura de la nieve superior a la altura libre sobre el suelo del tanque supone generalmente un obstáculo infranqueable, pues la nieve delante del tanque se agrupa y comprime hasta que el vehículo queda bloqueado.

  7. La influencia del frío en el armamento así como en los sistemas de giro y el equipo óptico en tanques es principalmente el mismo que en otras armas, por lo que no se entra aquí en detalles. Aún y así aquí tambien hay que tomar medidas preventivas para lograr alcanzar la disponibilidad de fuego así como tener en cuenta la disminución de sus efectos debido a una menor cadencia de tiro y a errores de puntería.

  8. El consumo de combustible en invierno durante operaciones y marchas puede llegar a aumentar considerablemente. El motivo hay que buscarlo en el aumento de la resistencia de conducción, la baja velocidad de marcha así como en la necesidad de ante muy bajas temperaturas y heladas incluso durante largas pausas el dejar los motores encendidos para así mantener la disponibilidad de marcha.

  9. Por último ha de hacerse referencia a que tambien durante transportes ferroviários se ha de contar con el doble de tiempo para la carga y descarga. En este caso se parte ya de la premisa de que han sido tomadas medidas preventivas como el limpiar de nieve las calles, que se dispone de sal de deshielo, palas y escobas para limpiar las calles de nieve, etc.

Teniendo en cuenta todas estas experiencias ha de llegarse a la conclusión de que a temperaturas inferiores a los -15 °C y con capas de nieve superiores a los 30 - 50 cm, una división acorazada ó división motorizada solamente puede operar de una forma muy limitada. La gran cantidad de fricciones y problemas que se producen así como la lentitud de cualquier medida de mando y de movimientos, disminuyen su eficacia de tal forma que las características ventajas de las 'Tropas Rápidas' practicamente no tienen ningún efecto.

El comandante,
Firmado: Hoepner

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